¿Cómo cuidar el corazón de la mujer?

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¿Cómo cuidar el corazón de la mujer?

Por Dra Angela Patricia Ferreira Montes

En las últimas décadas, la mujer ha tenido un papel creciente en el ámbito económico y político, sin dejar de seguir teniendo el rol de madre, esposa o pareja, trabajadora y sostén del hogar, pero además sin olvidar que su principal papel en la sociedad es justamente ser MUJER, con su identidad y su femineidad, con el deseo de perseguir nuevas metas teniendo una adecuada calidad de vida.

En Colombia la expectativa de vida aumentó desde 1990 hasta 2021, en el caso de las mujeres pasó de 73,37 a 80 años, mientras que el promedio de los hombres pasó de 65,34 a 73,7 años (Fuente: DANE, Colombia). 

Vemos como cada año la esperanza de vida incrementa en ambos géneros, pero sobre todo en las mujeres, así mismo predominan problemas de salud, tales como el aumento de las enfermedades crónicas y degenerativas que generan dependencia y discapacidad, es por ello que se deben implementar medidas que contribuyan a ofrecer una mejor calidad de vida a la población femenina.

Mujeres y hombres afrontan muchos problemas de salud semejantes, pero las diferencias son de tal magnitud que la salud de las mujeres merece que se le preste una atención particular. 

Para esto es determinante una muy buena salud física, mental y sexual, lo que constituye la base para el bienestar, para tener un adecuado manejo de las adversidades, una mejor capacidad de socialización y una mejor capacidad de planteamiento de un futuro.

En los países europeos, cerca del 55% de las muertes en mujeres están asociadas a causas cardiovasculares, entre ellas las más frecuentes son la enfermedad coronaria y el ataque cerebrovascular.

Cuidados y peligros de la salud en la mujer

En Colombia al 2020 las diez primeras causas de muerte representaron el 61,9% del total de muertes, con un total de 186.285 defunciones. En primer lugar, se encontraba el resto de ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias (17,3%), grupo en el cual se clasifican las defunciones por COVID-19; en segundo orden se presentan enfermedades isquémicas del corazón (15,4%), seguida de enfermedades cerebrovasculares (5,3%), enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (4,3%), en quinto lugar, se encuentran agresiones (homicidios) (4,1%) (gráfica 1).

Aunque la muerte por covid-19 fue elevada en la época más aguda de la pandemia, se observa que las enfermedades cardiovasculares y metabólicas representan una importante causa de mortalidad.

   Gráfica 1. Diez primeras causas de muerte en Colombia durante el 2020

Al diferenciar por sexo el comportamiento de las diez primeras causas de muerte, se puede evidenciar que el resto de ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias, grupo en el cual se clasifican las defunciones por COVID-19, así como la causa agresiones (homicidios) muestran una mayor proporción entre los hombres.

En esta última causa de defunción, las agresiones (homicidios) se distribuyen con un 91,9% de muertes en hombres y 8,1% en mujeres. Por su parte, las mujeres mueren en mayor proporción por enfermedades cerebrovasculares, enfermedades hipertensivas y diabetes mellitus, como se observa en el gráfico 2, obtenido de estadísticas vitales del DANE (Comportamiento de las diez primeras causas de muerte, según sexo). 

Gráfica 2. Comportamiento de las diez primeras causas de muerte, según sexo. Total, nacional Año 2020.

A pesar de que hombres y mujeres comparten factores de riesgo cardiovascular, existen diferencias no solo de sexo, sino de género pues no se trata nada más de diferencias fisiopatológicas, sino también de roles, normas culturales y comportamientos influenciados por la sociedad, que se evidencian en la presentación clínica de enfermedades de las cuales algunas se manifiestan en mayor proporción en la mujer, sobre todo las relacionadas con la salud cardiovascular. 

En la literatura médica se describe que las mujeres desarrollan enfermedad cardiovascular 7 a 10 años posterior a los hombres y la sintomatología es muy diversa; las mujeres jóvenes tienen menor riesgo cardiovascular asociado a la producción hormonal del ciclo reproductivo, la cual desaparece en la menopausia exponiéndola a los factores de riesgo no tratados ni controlados, incrementando su susceptibilidad a sufrir un infarto del miocardio, insuficiencia cardíaca y muerte súbita, riesgo que en esta etapa de la vida se hace similar entre hombres y mujeres postmenopáusicas.

Es importante resaltar que la presencia de mayor prevalencia del síndrome metabólico en las mujeres posmenopáusicas, así como la alteración del perfil lipídico, contribuyen al incremento del riesgo cardiovascular.  Aproximadamente la mitad de los eventos cardiovasculares en las mujeres están relacionados con este síndrome.

En la etapa postmenopáusica las alteraciones hormonales y metabólicas que se producen favorecen la inflamación, la disfunción del endotelio y el riesgo cardiovascular. Estos cambios, además incluyen aumento de peso y de la grasa intra-abdominal, estilo de vida más sedentario, aumento de presión arterial, mayor resistencia a la insulina, aumento de triglicéridos y del colesterol LDL, todo lo cual explica en parte el aumento del riesgo cardiovascular, lo cual genera la necesidad de incrementar las intervenciones para el control óptimo de estos.

Uno de los problemas es que las mujeres no son conscientes de los riesgos asociados con la enfermedad cardiovascular, los cuales tienen un gran impacto en su calidad de vida y la de sus familias y en ocasiones tienden a estar más preocupadas por el cáncer de mama que por las enfermedades cardiovasculares, fallando en la apreciación adecuada de la severidad de los síntomas, lo que genera un retraso en el diagnóstico y el tratamiento óptimo de éstas. 

En la actualidad, el aumento de la esperanza de vida es mayor en la mujer que en el hombre y la edad promedio de la menopausia es a los 50 años; con estos datos, se asume que la mujer vivirá gran parte de su vida en estado de menopausia y con mayor riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular. Se proyecta que para el año 2030 existirán más de 1.200 millones de mujeres mayores de 50 años y sumado que a esta edad hay mayor prevalencia de hipertensión arterial, cobra especial importancia la detección precoz, así como también su tratamiento y control en el cuidado de la salud femenina.

Y aunque como se ha mencionado, las enfermedades cardiovasculares generan un gran impacto en la morbimortalidad femenina, no podemos descuidar otras patologías degenerativas como artrosis, osteoporosis, otras como hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes, fibromialgia que impactan de forma negativa en las funciones vitales de la mujer, produciendo dolor, limitando sus actividades diarias, llevando a falta de autoestima, y depresión.  

Es así como cobra importancia generar estrategias que lleven a concientizar a las mujeres sobre los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, brindando atención médica y una exhaustiva información para promover la cultura que amerita un especial cuidado en el corazón de la mujer, sumado a los cambios en el estilo de vida para reducir la creciente morbimortalidad de éstas patologías, mejorando el impacto positivo sobre su calidad de vida.

Identificar mujeres con mayor probabilidad de tener una enfermedad cardiovascular, actuando antes de que aparezcan los factores de riesgo, contribuye a minimizar las fases tempranas de la historia natural de la enfermedad; siendo también muy importante el seguimiento de pacientes con enfermedad cardiovascular clínica ya establecida en el que evitar nuevos eventos y conseguir una máxima calidad de vida relacionada con la salud, depende en gran medida de la aplicación de medidas preventivas. 

“Mejorar la salud de las mujeres es importante para ellas, sus familias, la comunidad y la sociedad en general. Mejorar la salud de las mujeres es mejorar el mundo.”

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